Humberto Leal García ejecutado en Texas con la inyección letal
Por Eduardo Barraza Julio 7, 2011
Humberto Leal García fue el séptimo
reo en ser ejecutado en lo que va del
2011 en el estado de Texas. El
mexicano criado en Estados Unidos
fue encontrado culpable de la muerte
una joven de 16 años en 1994 en la
ciudad de San Antonio.
Foto: Texas Department of Criminal Justice
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Publicado por el Instituto Hispano de Asuntos Sociales en Phoenix, Arizona
LA HISTORIA ESTÁ A PUNTO DE CAMBIAR Periodismo de Base Comunitaria
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Phoenix, Arizona - La brutalidad y el sadismo con que Humberto Leal
García robó de su vida a una adolescente de 16 años el 21 de mayo
de 1994, le costó su propia vida —si bien de una manera pacífica— al
ser ejecutado por las autoridades estatales de Texas.
La pena de muerte a la que el ciudadano mexicano radicado en
Texas fue sentenciado se consumó el 7 de julio de 2011 mediante la
administración de la inyección letal.
La ejecución de Leal García —de 38 años de edad— se llevó a cabo
conforme a los planes y en la fecha fijada, después de que la Corte
Suprema de Estados Unidos se negara a emitir una orden que
hubiera detenido el cumplimiento de la sentencia.
Las últimas palabras del reo condenado a muerte no expresaron su
inocencia sino la aceptación de su culpabilidad, al pedir perdón a la
familia de la víctima, Adria Sauceda, la jovencita a quien ultrajó y
mató hace 17 años.
Momentos antes de ser sometido al procedimiento químico que le
quitaría la vida, Leal García expresó las siguientes palabras:
“Lamento todas las cosas que he hecho. Yo he lastimado a mucha
gente. Durante años nunca he pensado que yo mereciera ningún
tipo de perdón. Yo acepto toda la culpabilidad por esto. Lo lamento y
perdónenme”.
De acuerdo al expediente del Departamento de Justicia Criminal Leal
García fue declarado culpable del rapto, violación sexual y la muerte
a golpes de la joven Adria Sauceda. Leal García, quien fue el reo de
muerte número 471 ejecutado por el estado de Texas, usó un
pedazo de leña para violar a la adolescente así como un pedazo de
asfalto de 15 kilos para aplastar su cabeza.
Leal García había secuestrado a su víctima después que ambos se
fueron de una fiesta en la ciudad de San Antonio, Texas, y después
de matarla arrojó su cuerpo desnudo cerca de un arroyo. Cuando las
autoridades encontraron el cuerpo, la víctima aún tenía el pedazo de
leña usado por Leal García para violarla incrustado en su parte
íntima.
Aunque la ejecución de Leal García se trató de evitar o por lo menos
retrasar por medios jurídicos y por activistas de derechos humanos
binacionales, e inclusive una inusitada intervención de la Casa
Blanca, la Corte Suprema hizo caso omiso de las apelaciones,
dejando así el paso libre para la ejecución.
Los intentos para evitar que Leal García fuera ejecutado se basaron
en las obligaciones de Tratado internacional de la convención de
Viena. Después de su arresto la policía de Texas falló en informar a
Leal, originario de Monterrey, México de ese derecho de contactar al
consulado de México de San Antonio.
Las dosis letal intravenosa le fue inyectada a Leal García a las 6:11
p.m., de acuerdo a Michelle Lyons, vocera de la prisión de Huntsville
y quien también diera lectura a la declaración completa de Leal
García. El reo fue declarado muerto a las 6:21 p.m.
La muerte de Humberto Leal García cierra así otro capítulo de la
controversial pena capital en los Estados Unidos, pero atiza de
nuevo el debate acerca de un tema que dedica más tiempo a tratar
de salvar el victimario que a recordar a la víctima.
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Video (en inglés) del sitio The Guardian
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